domingo, 15 de noviembre de 2015

El instinto de protección de la madre Luna

El instinto de protección ha garantizado la evolución de la vida, conmueve observar cómo salvajes y exóticos animales se organizan para preservar su especie. Actualmente, divulgados estudios del cerebro humano avalan que en el hipotálamo albergamos una memoria ancestral que nos enlaza con primigenias especies.

Al indagar, observamos que el instinto de protección no sólo sería una propiedad de los seres orgánicos en la Tierra, sino también, una peculiaridad del Cosmos. Según los astrónomos, la atracción que ejerce la Luna protege a la Tierra de un peligroso bamboleo que ocurriría, si ella no existiera, es decir, “sin la protección de la Luna, probablemente, resultaría inviable la vida terrestre”.
Desde tiempos remotos, el ser humano se ha percatado sobre la existencia de “una conexión” entre los ciclos lunares y  los tiempos de gestación, las mareas y los estados de ánimo en los humanos. A medida que la ciencia progresó, la Luna dejó de ser una deidad para convertirse en un satélite con gran incidencia en los fenómenos terrestres.

El arquetipo de la madre en la psiquis

En todo ser humano habita el arquetipo de la madre. En la psicología, un arquetipo es una energía colectiva que pulsa fuerzas, en la psiquis individual, provocando una tendencia innata a experimentar las realidades, vinculadas con esa energía, de una determinada manera. Algunos arquetipos resultan más populares que otros: el padre, el viejo sabio, el eterno joven, la diosa del amor, el guerrero, el maestro, etcétera, todos ellos representados en la enmarañada psiquis humana.

jueves, 8 de octubre de 2015

La irresistible oferta del encantador de serpientes


Por Margarita Llada
Cuántas mujeres caen cautivadas en los brazos (o quizás en las garras) de ese susurro atento, íntimo, sensual, seguro, complaciente, por lo general, un caballero atractivo, solvente, gentil, encantador: ¡Un verdadero premio!
No sólo las mujeres, sino también, los hombres seducidos por mujeres bellas, sumisas, manipuladoras, fogosas, e incluso exitosas: ¡Una verdadera conquista!
Encantadores existen de varios tipos, cada uno suspirará por aquel que le satisfaga mayores apetitos insatisfechos. En esta nota me referiré a: los sutiles silbidos del encantador (a) de serpientes, cómo se configura este "modus operandi" y por qué algunas (o algunos) son fatalmente hechizados por estas personalidades.
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lunes, 17 de agosto de 2015

Conócete a tí mismo: Introvertidos y Extrovertidos

Observemos una reunión a la que asisten Juana -motivada por el compromiso que tiene con quien la invitó- y María -a quien la motiva la excelente oportunidad de estar con otros-. María: locuaz, siempre tiene algo que decir, preguntar, recordar o información sobre cualquier tema (la moda, las últimas ofertas, las travesuras de sus hijos, algún punto de vista, cuestionamientos, etcétera); ella busca, constantemente, interactuar con otras personas mostrando un marcado interés por lo que “objetivamente” allí sucede. En cambio, Juana: sentada en el mismo lugar durante toda la reunión, con una actitud más bien retraída, se limita a contestar parcamente cuando se le ofrece o pregunta algo, su presencia pasa casi desapercibida. 

Una enigmática práctica milenaria: la interpretación astrológica

Imagen de Internet 
Mencionar “lo astrológico” suele provocar fuertes y enfrentadas reacciones intelectuales y emocionales. Algunos, no desayunan sin consultar a los astros –o a su astrólogo-; otros, con sólo escuchar alguna alusión a “lo astrológico” huyen despavoridos; otros, leerán a escondidas su horóscopo afirmando “no creer en esas cosas”; otros, muchos menos, aceptan con naturalidad su nula, insuficiente o relativa sapiencia. En tales actitudes el dilema se perfila: ¿Qué es la Astrología? ¿Cuál es su origen?
La definición etimológica de Astrología sugiere “estudio de los astros”. Desde la antigüedad se conoce y estudia la correlación entre sucesos estelares y eventos mundanos. Reyes y gobernantes, de todos los tiempos, han consultado oráculos, pitonisas y astrólogos para iniciar una batalla, elegir sucesores, predecir cosechas, o profetizar sucesos extraordinarios. Actualmente, rememoramos, en todo el mundo, un evento estelar que, según los libros sagrados, predecía ¡El nacimiento de Jesús! Tres reyes magos, serían guiados hacia “el mesías” por una estrella, y así sucedió, partieron desde Oriente y llegaron al minúsculo establo ubicado en Belén. Recién en el siglo XX, el Papa Juan Pablo II ha declarado que estos “tres reyes magos” eran ¡astrólogos!
© Prof. Margarita Llada
Astróloga integrativa y terapeuta evolutiva
www.vidaconciente.com.ar

Astronomía y Astrología: dos caras de una misma moneda.

Entrado el Siglo XVII, la superlativa valoración de la racionalidad escinde, radicalmente, la Astronomía (lo objetivo –la forma o cuerpo de un Astro-) de la Astrología (lo subjetivo –el efecto que el Astro produciría en la diversidad planetaria-). Progresivamente, la Astrología fue relegada a la categoría de “creencia popular” aseverando que la misma no tendría sustento científico.
Sin embargo, en el Siglo XX, sucesivos descubrimientos arqueológicos de gran cantidad de tablillas, en la antigua Mesopotamia, cuna de las culturas Sumerias y Caldeas, han confirmado que desde el 3000 a.C. (hace unos 5000 años) se estudiaban los planetas, los eclipses y la influencia que ellos tendrían en la tierra. Nos es de extrañar que esta civilización haya creado el círculo dividido en 360 grados, el sistema sexagesimal –base 60-, un calendario solar de 12 meses y creyeran que la
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naturaleza estaba gobernada por fuerzas cósmicas. No sólo en Medio Oriente, sino también, en antiguas culturas de todo el planeta (los egipcios, los chinos, los hindúes) se han verificado asombrosas erudiciones astronómicas y astrológicas que se remontarían al 5000 a.C.
A modo de ejemplo, en restos arqueológicos sumerios se menciona la existencia del planeta Marte, al que llamaban “planeta rojo”, y asombrosamente, recién en el siglo XXI hemos confirmado que Marte es rojo (debido a su alto contenido de hierro). Desde siempre, los mitos refieren a Marte como el “dios de la guerra”, en la astrología se lo interpretó como una energía de masculinidad, lucha, acción, inicio e impulso, también, con el “hierro” se fabrican armas para la guerra y en la vida cotidiana “el hierro” es un elemento importantísimo para la energía corporal. Este fenómeno donde un “elemento físico objetivo” tiene correlación con su “significado subjetivo” se lo denomina “principio de correspondencia” y, este principio, subyace en la interpretación astrológica desde hace miles de años.
¿Por qué estas civilizaciones, que transitaban una organización social primitiva, poseyeron tales sapiencias astrológicas? Un enigma que merece mayores indagaciones. Algunos sostienen que seres humanos muy evolucionados accedieron intuitivamente a estos conocimientos, otros que, en la antigüedad hemos sido colonizados por alguna civilización de otras galaxias.
¿Existe correlación entre la bóveda celeste y los eventos en la tierra? ¿Pueden los humanos decodificar cómo las energías planetarias y cósmicas nos afectarán? Al indagar sobre tal supuesto nos toparíamos con quienes afirman que “las correlaciones entre los astros (planetas del sistema solar) y constelaciones (Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis) utilizadas para los pronósticos astrológicos son: científicamente incorrectas”. Y ciertamente, algunas, lo son. ¿Cómo?, entonces… ¿lo dicho implicaría que la Astrología se sustenta en “erróneas apreciaciones” de lo astronómico? Sí y no, exactamente. En algunos casos esta correlación es puntual; en otros, puede no serlo en el tiempo presente; sin embargo, tal correlación habría existido en algún tiempo remoto. Tal como cuando miramos el cielo y divisamos brillantes estrellas, que según los científicos, se han extinguido hace millones de años, del mismo modo, algunas correlaciones astrológicas que hoy experimentamos ocurrieron hace cientos o miles de años: ¡Un verdadero misterio!
También, es cierto que, por un lado, existe una “astrología popular” que utiliza antiguas correlaciones zodiacales, y que, por el otro, existen estudios astrológicos más profundos que utilizan cálculos astronómicos basados en las correlaciones planetarias y estelares actuales.
Luego de más de 20 años de estudio, investigación y práctica de la interpretación astrológica integrativa, he arribado a la convicción de que efectivamente existe correlación entre el cielo y la tierra, y que el mayor desafío para el astrólogo se encuentra en cómo descifrar e interpretar el complejo entramado de energías cósmicas que moldean subjetivamente la vida humana y planetaria.
© Prof. Margarita Llada
Astróloga integrativa y terapeuta evolutiva
www.vidaconciente.com.ar

La interpretación astrológica: una cuestión de conciencia.

(c) Margarita Llada
El astrólogo, como todo ser humano, alcanza determinado nivel de formación y transita algún estadio evolutivo y ello incide enormemente en su interpretación astrológica. Existe de todo en la viña del Señor, desde aquellos que orientarán sus consejos a provocar temor y dependencia; hasta quienes, como el Dr. Carl Gustav Jung, utilizarán este arcano para liberar, comprender e integrar energías y fuerzas psíquicas inconscientes.
Reflexionar sobre qué buscamos cuando deseamos realizar un estudio astrológico puede ayudarnos a encontrar “el profesional que nos corresponde”.
Algunas personas llegan a la consulta astrológica solicitando “predicciones” sobre posibles acontecimientos (trabajo, salud, pareja, dinero, hijos, etcétera). Lo cierto es que, cuanto menos consciente de sí mismo sea un individuo, las “predicciones astrológicas” suelen ser muy acertadas. Claro está que, si alguien repite siempre los mismos pensamientos, sentimientos, y acciones obtendrá los mismos resultados, en este caso, tendrían razón los escépticos cuando afirman que “podríamos predecir, aún, sin la astrología”.
En cambio, cuando un ser humano pretende “conocerse a sí mismo”, anhela comprender cómo genera las distintas circunstancias de su vida y está dispuesto a realizar un arduo trabajo personal para transforma su realidad, en este caso, pueden obtener inestimables recomendaciones -sobre cómo expandir su potencial- en interpretaciones astrológicas con orientación psicológica, evolutiva, integrativa o espiritual.
© Prof. Margarita Llada
Astróloga integrativa y terapeuta evolutiva
www.vidaconciente.com.ar

martes, 21 de julio de 2015

Una oportunidad evolutiva: afecciones en la piel

En las últimas décadas, el estudio de la reciprocidad cuerpo-emociones-mente tomó protagonismo en las ciencias de la salud. Muchos profesionales estudian cómo pensamientos y emociones negativos ocasionan determinadas dolencias, y proponen tratamientos con innovadores enfoques holísticos e integradores. 
Luego de años de trabajo, he constatado que muchas enfermedades tienen su génesis en conflictos evolutivos y psíquicos que por alguna razón el sujeto no puede procesar, integrar o liberar. Cuando un dilema se torna persistente e irresoluble existen dos vías por el cual el mismo se manifestará: 
  1. crisis existenciales –por eventos traumáticos, pérdidas dolorosas, relaciones insatisfactorias- o
  2.  patologías que van desde trastornos leves hasta complicaciones crónicas y terminales. 
En esta oportunidad me referiré al mensaje simbólico de frecuentes afecciones en la piel.
Previamente, es propicio recordar la importancia de chequeos periódicos y la atención médica adecuada para cualquier dolencia, felizmente, las ciencias médicas están muy avanzadas en diagnóstico y curación. 
Lo que aquí trataré está orientado a encontrar un sentido a lo que ha sucedido o anticipar, desde el aspecto subjetivo, que tal o cual disyuntiva no se exprese cómo una disfuncionalidad física.

La piel: una cuestión de fronteras

La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano, ocupa aproximadamente 2 m2 y su peso es promedio es de 5 kg. Tiene múltiples funciones: actúa como barrera protectora, delimitando el adentro y el afuera; ejecuta actividades de auto-regulación térmica; responde sensiblemente al tacto; emite olores decisivos para la atracción sexual.
Fuente de la imagen Wikipedia
La piel nos remite a la atracción magnética por vecindad. Según los Dres. Dethlefsen y Dahlke, en su obra La Enfermedad Como Camino, “La piel no sólo muestra al exterior nuestro estado orgánico interno sino que en ella y por ella se muestran también todos nuestros procesos y reacciones psíquicas. Algunas de estas expresiones son tan claras que cualquiera puede observarlas: una persona se pone colorada de vergüenza y blanca de susto; suda de miedo o excitación; el cabello se le eriza de horror, o se le pone la piel de gallina. Invisible exteriormente, pero mesurable con aparatos electrónicos, es la conductividad eléctrica de la piel.”
En las manifestaciones físicas de la piel algo atraviesa la frontera, algo quiere salir. Según los autores citados, “…el nuevo impulso por insólito y desconocido nos atemoriza”. “Y uno se encuentra en un conflicto. La atracción de lo nuevo y el temor a lo nuevo tiran de uno casi con igual fuerza”.
“Ni lo que ocurre en la piel, mancha, tumefacción, inflamación, granito, absceso, ni el lugar de su aparición es casual sino indicación de un proceso interno”. La piel enrojecida evidencia excitación por alguna situación que nos coloca en aprietos; el acné una sexualidad naciente que teme su expresión; la picazón o prurito la irritación por algo que nos aguijonea, la piel seca denuncia que nos hemos alejado de la húmeda alegría de vivir. 
También, la piel de una persona nos dice algo acerca de su estado evolutivo y psiquis. Bajo una piel muy sensible hay un alma sensible, mientras que una piel áspera nos hace pensar en un pellejo duro, una piel sudorosa nos muestra inseguridad, etcétera. 
La psiquis es aguijoneada por la conciencia a ampliar y profundizar nuestras percepciones, entendimientos y experiencias en distintos planos: el cognitivo, el emocional, el vincular, el de creencias y el físico o corporal. De manera práctica, puede que una persona cognitivamente entienda que debería relacionarse de manera más amplia y profunda, a pesar de ello, emocionalmente teme al acercamiento físico a otras personas, miedo que puede expresarlo corporalmente desarrollando problemas en la piel (alergias, erupciones, psoriasis, etcétera). 
El padecimiento pone de relieve alguna confrontación evolutiva. El desafío será “descubrir” cuál es el “entendimiento o lección” que debemos asimilar para ampliar las fronteras de nuestra vida.

Descubrir el aprendizaje 

Si tenemos afecciones en la piel, algunas preguntas pueden ayudarnos a revelar los aprendizajes que deberíamos enfrentar: 

1.       ¿Me aíslo excesivamente? ¿por qué? ¿a qué le temo?
2.       ¿Qué me sucede en el contacto con los otros? ¿qué siento? ¿a qué le temo?
3.       ¿Mantengo las distancias cuando lo que necesito es acercamiento? ¿sé cómo acercarme a los otros?  ¿tengo miedo al rechazo?
4.       ¿Qué emociones o sentimientos están intentando salir a luz? ¿sexualidad, instinto, agresividad, sensibilidad, pasión, entusiasmo, etcétera?
5.       ¿Qué me pica, en realidad? ¿por qué no puedo responder ágilmente ante la situación?

Lo expuesto es sólo una muestra de cómo al observar, comprender e integrar las causas (el conflicto) podemos ayudarnos en la sanación de los efectos (las patologías o síntomas).

Margarita Llada
Astróloga y terapeuta evolutiva
margaritallada@vidaconciente.com.ar



miércoles, 3 de junio de 2015

Reflexiones sobre el amor y el odio. Margarita Llada

Imagen de Internet con fines didácticos
El amor, una materia de muchas aristas. Grandes tentaciones, pasiones, hazañas, venganzas, dolores y placeres se experimentan en nombre del amor. En ocasiones, por amor somos arrojados a proezas sorprendentes: Adán es tentado por su amada Eva a desobedecer a Dios; un emperador musulmán del siglo XVII, profundamente triste por la muerte de su esposa, a construir el imponente palacio del Taj Malal; las sufrientes Madres de Plaza de Mayo a enfrentar con indómito coraje a la dictadura militar clamando por sus hijos y nietos.

El amor en lo cotidiano

¡Sin lugar a dudas, el amor es una fuerza poderosa!: Direcciona nuestros pensamientos, emociones y acciones arrojándonos, a veces, a lo insospechado. No sólo, nos lanza a lo fenomenal, sino también, a lo frecuente.
En lo cotidiano, actos de amor por doquier: las madres que velan por sus hijos, los amantes que se cuidan mutuamente, los hijos que asisten a sus padres, los hermanos confidentes, los actores sociales que se ocupan de las necesidades de su gente. Las relaciones humanas, de todo tipo, evidencian nuestra capacidad de amar.
Existen muchos tipos de amor: el amor paterno, el amor materno, el amor filial –de los hijos a los padres-, el amor de pareja, el fraterno –entre amigos-, el amor de hermanos; el amor a alguna causa, el amor solidario, y cientos de tipos de amor, cada uno de ellos amerita próximas notas.
Los deseos que nos mueven a la acción de amar son múltiples: necesidad de protección, miedo a la soledad, aspiraciones sociales, obediencia a mandatos familiares o sociales, conveniencia económica, dependencia, placer, prestigio, status, y muchas más… No sólo motivaciones egoístas, sino también otras altruistas: deseo de cuidado a un otro, entrega generosa, responsabilidad, sensibilidad, etcétera.
Explorar sobre nuestras motivaciones al amar, suele ser dificultoso: se requiere mucho coraje, honestidad y desapego. Sin embargo, para aprender a amar es importante ocuparnos de mirarnos al espejo y descubrir nuestra propia e intransferible verdad sobre el amor.

Dañinas espinas del amor

El amor puede ser una hermosa flor de cuyos tallos broten dañinas espinas cuando no es correspondido, la frustración puede arrojarnos a las obscuras ciénagas del odio, la ira, el resentimiento, la venganza, la crítica, la competencia, la depresión, la tristeza infinita… Los que antaño se amaron, tuvieron hijos, proyectos, sueños compartidos suelen destrozarse con indómitas guerras, cuando los aromas del amor, por alguna razón, perecen. Resulta estremecedor observar cómo se desgarra nuestra vida, la de aquellos que “supuestamente” hemos dejado de amar y la de quienes han nacido de ese amor.
¿Qué nos sucede? ¿Acaso es tan difícil dejar de amar? Observar qué deseos se nos frustrancon la pérdida de un amor puede arrojarnos algunas pistas para descubrir por qué han aflorado tan destructivos aguijones. ¿Quizás tengan su origen en que no podemos renunciar a algo muy deseado, y sentimos, que ya no podremos alcanzarlo por nuestros propios medios?
Una sugerencia para podar preventivamente “las peligrosas espina del amor”: a la hora de amar, mucho puede ayudarnos indagar sobre qué deseos nos empujan a ese amor, quizás, de este modo se nos facilite el doloroso momento de la liberación de ese amor (sea éste el de un hijo, una pareja, un amigo, una causa, etcétera)

lunes, 4 de mayo de 2015

Desarrollar las percepciones para alcanzar habilidades expandidas

En la etapa evolutiva actual de la Humanidad: es posible alcanzar percepciones ampliadas con habilidades expandidas.
En la etapa evolutiva actual de la Humanidad: es posible alcanzar percepciones ampliadas con habilidades expandidas. Un caso muy estudiado es la sinestesia (del griego συν-, “junto”, y αἰσθησία, “sensación”). Este tipo de percepción puede ser congénita o adquirida. Mediante la misma podemos tener una percepción conjunta de varios sentidos, en un mismo acto perceptivo. Así, quien posee (o desarrolla) esta característica, puede, por ejemplo, “tocar gustos”, “oír colores”, “ver sonidos”. Su origen, aún, es discutido por la ciencia.
El genial inventor Nikola Tesla podía fotografiar libros completos en su memoria. Él relata, en su autobiografía, experiencias donde era cegado por haces de luz que se acompañaban con imágenes que estaban asociadas a alguna palabra o idea que, en muchos casos, le aportaban la solución a problemas o a diseños específicos. Era habitual que no dibujara sus invenciones, las mapeaba con total precisión en su mente y luego las ejecutaba. Al escuchar el nombre de un objeto, podía visualizarlo de forma muy precisa. Muchos sostienen que Tesla tenía sinestesia, otros asocian sus habilidades a un sorprendente pensamiento visual.
Lo cierto, Tesla, “el hombre que iluminó al mundo” con su invención de la electricidad por corriente alterna, poseía una “extraordinaria percepción visual” que se correlacionaban con “asombrosas potencialidades de su mente”.
Margarita Llada
Autora de: El poder creador de la conciencia. Una teoría integradora de la evolución humana, editorial Dunken, 2013.

sábado, 2 de mayo de 2015

El desafío de crear la realidad de manera conciente: el pensar voluntario


¿Cómo crear voluntariamente pensamientos? Se cuenta que el padre del ilusionista Harry Houdini educó a su hijo en la observación. Caminando por las calles de Londres, lo desafiaba preguntándole: ¿Cuál es el contenido de los escaparates en las tiendas de las veredas transitadas? Para responder, el niño comenzó a mirar atentamente el contenido de las vidrieras. Con el tiempo, con sólo lanzar una simple mirada, retenía en su mente los mínimos detalles.

En lo cotidiano, es frecuente mirar sin observar. Si preguntamos a alguien ¿qué piensa sobre lo que (supuestamente) está observando?, puede respondernos: “nada, estaba pensando en otra cosa”. La costumbre de observar con atención y rapidez permite pensar con claridad. La confusión deriva de la imprecisión en las representaciones o imágenes que arriban al cerebro.

Inicialmente, en nuestra mente, los pensamientos se agolpan sin convite previo. ¿Creamos nuestros pensamientos o ellos nos crean a nosotros? ¿Cuál es su origen? ¿Será posible educarnos en qué y cómo pensar?

Nuestro reto para desplegar el poder de los pensamientos será, mediante la voluntad: tomar el control; liberarnos del “pensar involuntario” y avanzar en desplegar el increíble poder de los pensamientos. El proceso es trabajoso y requiere atravesar sucesivas experiencias. Para expandir coherentemente nuestro potencial, cada avance, deberá integrar la habilidad antecesora.

La presteza en el uso del poder de los pensamientos es condición necesaria para liberarnos de la prisión del “pensar involuntario”, la confusión y la falta de discernimiento sobre lo que “las cosas son”. Me propongo ofrecer algunas pistas sobre “las posibles etapas” que se suceden en ardua tarea de educarnos para ejercer el poder sobre nuestros pensamientos.

La mente registra en el cerebro infinidad de impresiones –o imágenes– de contenido simbólico. En un proceso, desconocido para la mayoría de nosotros, produce: comparaciones, interpretaciones, adiciones; en suma, multiplicidad de relaciones. La mente decodifica lo que perciben nuestros sentidos. Si ampliamos nuestras percepciones, la mente recibirá mayores y desconocidas impresiones.

El número de sinapsis –o interrelaciones cerebrales– se acrecienta cuando se expande lo que perciben nuestros sentidos. Es análogo a cambiar de un telescopio de media potencia a otro de alta: podremos explorar lugares desconocidos, y obtener más precisión respecto de los conocidos.

¿Cómo crear voluntariamente pensamientos? Sin duda, una marcha que requiere persistencia y fortaleza, cada uno, según su naturaleza y en su propio tiempo. Sin embargo, conociendo tal arte, los educadores podríamos facilitar, a los niños, los primeros arneses para la travesía hacia tan empinadas laderas.

En el trayecto, se sucederán etapas de progreso:

a) pensar involuntario;

b) observación;

c) memoria expandida;

d) concentración;

e) contemplación;

f) silencio;

g) la iluminación, un privilegio de pocos, reservado sólo para instancias muy avanzadas de la conciencia.

El ascenso a las altas cumbres del pensar parece arrojarnos a una situación paradojal. El poder de los pensamientos se alcanzaría con su ausencia: el silencio. ¿Acaso, en el silencio lo incognoscible se nos revelaría?, ¿será que en las cumbres silenciosas podremos arribar a la omini-ciencia?

Margarita Llada

Autora de: El poder creador de la conciencia. Una teoría integradora de la evolución humana, editorial Dunken, 2013.

viernes, 11 de julio de 2014

La ciencia de la mente y los pensamientos

El poder creador de la conciencia. Margarita Llada
El desafío presenta: cómo educar (y educarnos) en el desarrollo de habilidades de los “procesos de la mente”. Tal cometido nos exhortará a abrazar “la ciencia de la mente y los pensamientos” como una disciplina que atraviese los contenidos curriculares.
¿Educamos a nuestros niños en el arte de desarrollar la mente y los pensamientos? ¿Sabemos nosotros, los adultos, cómo hacerlo? Al recorrer las realidades de nuestro tiempo, el sentido común nos indica que tenemos “grandes temas por resolver”. ¿Somos conscientes de que nuestros niños y jóvenes tendrán la extraordinaria responsabilidad individual y social de diseñar un destino posible para la humanidad?, ¿los estamos formando para ello?
El tema no resulta sencillo para nosotros, los adultos educadores, ciertamente no hemos sido instruidos en “la ciencia de la mente y los pensamientos”, a pesar de ello, no podemos renunciar a nuestra responsabilidad: tender un puente entre el momento actual y lo venidero.Transitamos un cambio de paradigma, una mutación de nuestros entendimientos fundacionales: un tiempo de grandes oportunidades e impredecibles contingencias. Los sistemas educativos propician el pensar lógico racional (o paradigma cartesiano), sus orígenes se remontan a 500 años donde fuimos impulsados por la imprenta, y la consecuente masificación de la lecto-escritura, a un presente de ignotos fonemas de virtualidad, redes e interconexión planetaria. Mirando en retrospectiva, el mismo Leonardo se asombraría de los avances en la mente humana.
Los progresos en nuestra mente han acontecido, y es evidente su aceleración, más allá de que comprendamos - o no comprendamos- cómo las fuerzas de la conciencia nos impelen a la evolución. Las evidencias por doquier: realidades planetarias, ambientales y sociales que se tornan complejas y en apariencia inasibles; progresos tecnológicos inusitados, etcétera.
Me pregunto: ¿Por qué si hace más de 100 años el saber científico constató que “todo es energía”, la ciencia, la tecnología y las relaciones humanas actuales no responden a este saber comprobado? ¿Cómo sería educar a nuestros niños en el paradigma “todo es energía”? Es frecuente que alguien le responda a otro: “eso no es lógico” o “eso no es racional” o “la lógica me indica…”. Sin embargo, resulta improbable que alguien dijera: “este intercambio de energía es desequilibrado” o “detente, no interfieras con mi energía” o “cómo debemos intercambiar o invertir o consumir o acumular la energía” o “la frecuencia vibratoria de esa energía no me resulta afín”.
Para percibir, comprender y experimentar “el paradigma de la energía” debemos desarrollar, de manera inteligente, nuestras facultades mentales. Como Alicia en el País de las Maravillas, la evolución nos arrojó a una colosal mutación de nuestros entendimientos del mundo. Los avances en el conocimiento científico acontecen (y acontecerán) acunados en la mente humana.
En este ciclo de la vida planetaria (llamado por algunos Nueva Era), es necesario y posible para los humanos ampliar, profundizar e integrar, de manera inteligente, los siguientes “procesos de la mente”:
  • Intuiciones –pensar intuitivo-;
  • ideas y conceptos- o pensar abstracto-;
  • metodologías, normas, procedimientos –pensar lógico-racional-;
  • técnicas y prácticas -pensar práctico-
  • hábitos y respuestas instintivas –pensar instintivo- .
El desafío que se nos presenta es: cómo educar (y educarnos) en el desarrollo de habilidades de los “procesos de la mente”. Tal cometido nos exhortará a abrazar “la ciencia de la mente y los pensamientos” como una disciplina que atraviese los contenidos curriculares.
En esta nota, sucintamente, presenté la problemática y enuncié los procesos de la mente, en la próxima me referiré específicamente a cómo evolucionar en el arte de pensar. Los espero.
Margarita Llada
Autora de: El poder creador de la conciencia. Una teoría integradora de la evolución humana, editorial Dunken, 2013.