domingo, 15 de noviembre de 2015

El instinto de protección de la madre Luna

El instinto de protección ha garantizado la evolución de la vida, conmueve observar cómo salvajes y exóticos animales se organizan para preservar su especie. Actualmente, divulgados estudios del cerebro humano avalan que en el hipotálamo albergamos una memoria ancestral que nos enlaza con primigenias especies.

Al indagar, observamos que el instinto de protección no sólo sería una propiedad de los seres orgánicos en la Tierra, sino también, una peculiaridad del Cosmos. Según los astrónomos, la atracción que ejerce la Luna protege a la Tierra de un peligroso bamboleo que ocurriría, si ella no existiera, es decir, “sin la protección de la Luna, probablemente, resultaría inviable la vida terrestre”.
Desde tiempos remotos, el ser humano se ha percatado sobre la existencia de “una conexión” entre los ciclos lunares y  los tiempos de gestación, las mareas y los estados de ánimo en los humanos. A medida que la ciencia progresó, la Luna dejó de ser una deidad para convertirse en un satélite con gran incidencia en los fenómenos terrestres.

El arquetipo de la madre en la psiquis

En todo ser humano habita el arquetipo de la madre. En la psicología, un arquetipo es una energía colectiva que pulsa fuerzas, en la psiquis individual, provocando una tendencia innata a experimentar las realidades, vinculadas con esa energía, de una determinada manera. Algunos arquetipos resultan más populares que otros: el padre, el viejo sabio, el eterno joven, la diosa del amor, el guerrero, el maestro, etcétera, todos ellos representados en la enmarañada psiquis humana.

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